En otras palabras, el mismo modelo que hizo prosperar a la comarca ejerce ahora una presión fuerte sobre los recursos naturales.
Tecnología espacial en los campos de Málaga
Si hay un lugar insólito donde se ha aprendido a vivir con agua y recursos limitados, ese es el espacio. En los viajes espaciales desde hace mucho tiempo el agua y los nutrientes se reciclan en sistemas cerrados y se reutilizan porque no hay alternativa. Allí no se puede desperdiciar nada. En el sur de España se prueba ahora una técnica similar.
El principio es sencillo. ¿Y si lo que tiramos por el inodoro cada día no fueran residuos sino recursos? Las aguas residuales humanas contienen nutrientes que las plantas necesitan, como el nitrógeno y el fósforo. En lugar de desperdiciarlos, se pueden recuperar y reutilizar.
Un uso nuevo para las aguas residuales
En el municipio de Algarrobo se pone en práctica esta técnica a través del proyecto piloto europeo P2Green, del que Triodos Bank es socio. Lo habitual es que las aguas residuales se traten y posteriormente se vierten al mar. De este modo, nutrientes como el nitrógeno acaban en las aguas costeras y contribuyen a la sobre-fertilización de los ecosistemas marinos.
En Algarrobo se sigue un enfoque diferente. Tras las fases habituales de tratamiento, el agua se dirige a una planta de recuperación en la que se lleva a cabo una purificación aún mayor. Mediante procesos avanzados de filtración y desinfección, se eliminan las partículas restantes y los microorganismos nocivos. El resultado es un agua regenerada, limpia, segura y que mantiene su abundancia en nutrientes. En lugar de ir al mar, se almacena y se utiliza para regar los cultivos cercanos de aguacates y mangos.
En una comarca donde cada gota de agua cuenta este procedimiento puede transformar la situación. Se reduce la necesidad de extraer agua dulce y además se devuelven nutrientes al suelo.
Agricultura de precisión
La reutilización del agua es sólo parte de la solución. En La Axarquía la cuestión no es solo cuánta agua se utiliza, sino cómo se utiliza. Y aquí entran en juego las herramientas digitales. Se adopta un sistema inteligente de fertiirrigación que combina el riego y la fertilización. Los sensores miden en tiempo real la humedad del suelo, los niveles de nutrientes y la calidad del agua.
A partir de esos datos, el sistema ajusta la cantidad de agua y de fertilizante que deben recibir los cultivos. Si el agua recuperada contiene suficientes nutrientes, se añade menos fertilizante mineral. Para quienes cultivan esto supone un gasto menor y un mayor control. Para el medioambiente significa menos escorrentía de nutrientes y menor presión sobre las aguas subterráneas. Además de los trabajos técnicos y medioambientales, el proyecto explora también alternativas para que estos sistemas sean económicamente viables en otras zonas.
Por qué es importante para cualquier territorio
Lo que ocurre en La Axarquía refleja una transformación de mayor calado. La escasez de agua y el deterioro de su calidad sson problemas cada vez más acuciantes en toda Europa. El cambio climático hace que las precipitaciones sean menos predecibles, mientras que la agricultura todavía depende en gran medida tanto del agua como de los fertilizantes.
El proyecto P2Green está financiado por la UE y ha sido diseñado para poner a prueba esta técnica y ver si se puede trasladar a otros territorios y condiciones diferentes.
El proyecto piloto muestra cómo se gestionan conjuntamente los ciclos del agua y de los nutrientes, en lugar de hacerlo por separado. Al reutilizar las aguas residuales tratadas y recuperar los nutrientes, estos sistemas reducen la presión sobre los recursos naturales y ayudan a cerrar el círculo, lo que contribuye a la economía circular.
Un uso nuevo para el agua en España
En el sur de España, la escasez de agua no va a desaparecer. La clave es cómo van a adaptarse comarcas como La Axarquía. La técnica empleada por el proyecto P2Green no depende de fuentes nuevas de agua, sino que aprovecha mejor los recursos existentes. Las aguas residuales se convierten en agua de riego y los nutrientes vuelven a aprovecharse. Las decisiones se basan en datos y no en estimaciones. Se trata de un ejemplo práctico de cómo la agricultura puede continuar al tiempo que reduce su impacto en el medioambiente.
En el caso de Triodos Bank, proyectos como éste suponen una oportunidad para demostrar que el sistema financiero puede apoyar la transición hacia sistemas más circulares y resilientes.







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