Publicaste La puta Margarita y otras flores de mi pueblo en abril de 2026. La tinta todavía está fresca. ¿Qué tal ha sido la acogida?

Estoy muy contenta de lo ocurrido en estos tres meses que han transcurrido ya desde su publicación. He tenido varias presentaciones, he firmado en la Feria del Libro de Madrid, he participado en dos clubes de lectura… Y esta es una actividad que había hecho como lectora, pero no como en este caso, en el que lo que se lee es un libro mío. La verdad que ha sido una pasada.

Este es el segundo libro que publico y sí que he notado que en muy poco tiempo he recibido un montón de comentarios de gente que se atreve a escribirme, incluso por Instagram, un “me ha gustado mucho tu libro. Ojalá lo hubiera podido leer cuando era más joven, porque entonces no encontraba historias de este tipo”.

Así que en lo que se refiere a la acogida no tengo ninguna queja. Estoy muy contenta. Y también lo estoy, y mucho, con mi editorial Dos Bigotes.

retrato de cristina armunia
Cristina Armunia, escritora

Esta novela es una historia de personajes, entre los que el territorio es uno más. Todos ellos inmersos en un cierto desarraigo social. ¿Qué nos dices de esto?

Incluyo la naturaleza como uno de los temas principales del libro y lo hago bastante a conciencia. Juego, por ejemplo, con lo que aporta o con la idea de que se encienda y se apague según avanza la historia. Me gusta pensar que he conseguido que aquel territorio sea un personaje más en la novela.

Y también es cierto que me acerco un poco a la realidad social de nuestros días, a veces con un punto de acidez.

¿Por qué crees que puede ser más duro sentirse diferente o “no normativo” en un entorno rural? Por un lado, las redes en lo rural suelen ser más fuertes y personales. Pero por otro, la soledad cuando alguien no encaja, o no le dejan encajar, también puede ser más árida y excluyente 

Creo que cuando una persona se siente diferente, la soledad que la acompaña puede ser más árida en un contexto rural. Es más difícil sentirse diferente en círculos más pequeños o más cerrados. Pero esto no tiene que aplicarse únicamente a lo que sucede en un pueblo.

Por ejemplo, en el club de lectura que hice hace unas semanas, una persona me decía: “Mira, yo no tengo pueblo, pero esa sensación de soledad que comentas, de no poder hablar las cosas con nadie, de sentirte un poco solo, lo experimenté yo en el instituto”.

Aunque es verdad que la historia de este libro se desarrolla principalmente en un pueblo, yo creo que se podría aplicar también a otras esferas.

Yo diría de tu novela “contiene trazas de lenguaje de Delibes, pasajes de realismo mágico y cuentos breves que complementan la historia principal”. Además, destacaría su lectura ágil, seguramente por la conexión que se construye con los personajes principales. ¿Cómo nos animarías a poner  tu libro encima de de la pila de lecturas previstas para este verano?

Pues a una persona que tuviera delante el libro le diría que puede ser una muy buena lectura de verano y que es una historia que engancha bastante porque enseguida querrá saber qué le pasa a sus personajes. ¿Qué le pasa a Ventura? ¿Qué le pasa a Esther? ¿Qué le pasa a Clara?

portada del libro
Portada de "La puta Margarita y otras flores de mi pueblo"

Sin destripar nada, ¿cómo crees que hubiera sido de diferente la relación entre Clara y Esther si se hubieran conocido en una ciudad en lugar de en un pueblo de muy pocos habitantes en España? ¿Y la de Ventura y Margarita?

No creo que hubiera cambiado la narración si sucediese en otro lugar. Esta es la historia que me hubiera gustado leer, o incluso vivir, a mí. Y por eso la ideé de esta manera. Aunque cambie el escenario, me gusta pensar que podría haber tenido un transcurso similar para Esther y Clara y también para Ventura y Margarita.

Si pensamos en las dos protagonistas principales, ¿crees que las personas LGTBIQ+, independientemente de la sigla con la que se identifiquen, tienen más difícil expresarse, sentir y ser con libertad en los pueblos, o no podemos generalizar?

Aunque efectivamente yo siento o tengo la esperanza de que hay cosas que cambian, tradicionalmente los ámbitos rurales han sido lugares algo más complicados para el colectivo.

Salir del armario ya es difícil en una ciudad, donde te puedes sentir más libre porque no te conoce todo el mundo o puedes encontrar ambientes menos opresivos, con personas que tienen tus mismos intereses o tus mismos anhelos. Pero es mucho más complicado en las zonas rurales.

En todo caso, sí creo que hay progreso. Por ejemplo, en Teruel (yo soy de Teruel capital) hay muchas más opciones, actividades y visibilidad de la que había cuando era pequeña. Aunque no sé si se puede generalizar, como dices.

En los últimos años ha aumentado la visibilidad de las personas LGTBIQ+ en el ámbito rural. ¿Crees que ese avance también se está traduciendo en cambios reales?

Yo diría que mientras haya cualquier tipo de violencia o de discriminación hacia las personas del colectivo, podremos decir que no se hace lo suficiente.

Es verdad que a día de hoy encontramos muchos avances en el plano legal o en el plano de la visibilización. Muestra de ello puede ser este libro, ¿no? Pero creo que quedan algunas asignaturas pendientes y que una de ellas podría estar relacionada con la salud mental.

En cualquier caso, celebro iniciativas como la vuestra por dar a conocer mi libro y os doy las gracias por haberlo leído y por divulgarlo.

El desarraigo también afecta a muchas personas que dejan su lugar de origen para estudiar o trabajar. Tú lo has vivido. ¿Cómo crees que esa experiencia marca una vida?

El desarraigo es un tema central en este libro. Es algo que es que me atraviesa y un tema que ya traté bastante en el primero, y lo vuelvo a hacer ahora. Creo, además, que no lo hago de manera consciente, sino que me siento a escribir y el tema sale solo.

Es una especie de trasfondo, de letanía que tengo ahí en mi cabeza. Y es que yo con 17 años me tuve que venir a Madrid a estudiar. Digo tuve porque elegí estudiar periodismo, que en aquella época no estaba en la universidad pública ni en ni en Valencia ni en Zaragoza. Me decidí por hacer periodismo y vine sin mirar atrás. Desde entonces vivo y trabajo en Madrid, y echo mucho de menos a mi familia y a mis padres. A veces es duro pensar en que sucede algo urgente y yo estoy aquí, y tendría que "salir pitando" a Teruel. Y tampoco es que haya muchas opciones para llegar rápido.

Sí, el desarraigo es algo que me atraviesa un montón y que estoy segura de que seguirá presente en mis escritos futuros.

Por otro lado, lo rural también es bonito y ofrece vivencias en la infancia que difícilmente podrían vivirse en la ciudad. ¿En qué medida esto moldea para bien la personalidad de quienes se tienen que ir o incluso de las personas que eligen o se ven obligadas a quedarse?

Por supuesto, el libro es una oda a lo rural, a las cosas buenas y malas que tiene,  incluso dentro de la fealdad o de las cosas más duras que pueda tener un pueblo. Por ejemplo, en este caso que haga mucho frío y que salgan sabañones en las manos, que en verano haga mucho calor, que haya mal olor por una granja de cerdos… Incluso si pensamos en esas partes más áridas, la historia también buscar relatarlo con delicadeza.

Por supuesto que los pueblos tienen mucho que ofrecer. Elegir vivir en un pueblo es algo muy especial y en muchas zonas lo necesitan. La provincia de Teruel es una de ellas, y la que yo conozco mejor. A veces, simplemente el hecho de que nazca un bebé o de que llegue una familia es motivo de mucha alegría.

Los pueblos tienen muchísimo que ofrecer. Yo quiero estar todo el verano en el mío. De hecho, ahora mismo ya estoy pensando en cuándo podré estar por allí con mi familia.

Imagina a una persona ya ha terminado de leer  tu libro. ¿Qué otro le recomendarías para leer con calma y placer, ahora que puede tener más tiempo libre?

Estos días estoy con un libro que me está gustando un montón. Es de una autora que pertenece a una nueva ola de escritoras argentinas que me alucina. Este que os digo está súper bien escrito y me recuerda en algunos puntos a La puta Margarita de otras flores de mi pueblo. Se llama El viento que arrasa y es de Selva Almada. No os cuento mucho más porque creo que voy por la página 80 (es finito), pero estoy asombrada y, por supuesto, voy a seguir a esta autora.