Esto es lo que ha propuesto “Realidades a Solas”, la experiencia que Lavinia Next produjo para Cruz Roja en el marco de su proyecto CRECE, que aborda la soledad no deseada. “Son realidades para empatizar”, resume Cari Giné Roger, directora general de Lavinia Next.

El desafío que plantea este proyecto no es menor, porque la problemática tampoco lo es. Según un estudio del Observatorio Estatal de la Soledad No Deseada, en España una de cada cinco personas la sufre, es decir, más de un 20 % de la población. Para Lavinia Next sensibilizar sobre esta realidad y el trabajo del programa de Cruz Roja es, ante todo, un reto creativo. “Intentamos desde la creatividad pensar cuál es la tecnología más adecuada para conectar con la audiencia y dejar un impacto en las personas”, explica Giné Roger. En definitiva, “la tecnología no es el fin, sino el medio para que las personas vivan, comprendan, sientan”, añade.
Esta idea guía el trabajo de Lavinia Next, una empresa que integra inteligencia artificial, tecnología inmersiva (XR) y producción audiovisual en un mismo sistema. En el momento que decidieron enfocarse en las experiencias inmersivas, lo hicieron con una premisa clara: “la meta no era el ocio, sino comunicar, contar historias y llegar a las audiencias”, subraya Giné Roger, en el marco de un Desayuno con Impacto de Triodos Bank en Barcelona. Por eso, trabajan con organizaciones sociales o instituciones culturales que necesitan explicar su propósito y su patrimonio cultural, también parte de la memoria colectiva.
Varios de sus proyectos son de realidad virtual, en los que un grupo de personas comparte el mismo viaje. “Lo que se busca es la comunidad, juntar a la gente que comparte un valor”, dice la experimentada productora.
Para Giné Roger, “la tecnología inmersiva ha permitido dar un giro muy importante” en términos comunicativos. Y ese no era un camino evidente: al empezar, en el mundo pospandémico, “se nos podía tachar de personas locas”, recuerda. Pero, “la innovación es justamente riesgo, aventura”, y su sentido está en “seguir en la innovación con fines culturales”, subraya.
La emoción como métrica de impacto
¿Cómo se mide el éxito de una experiencia así? “Normalmente, más allá del momento, el impacto es la emoción”, dice Giné Roger. “Consideramos que un proyecto triunfa cuando la creatividad y la narrativa se conectan desde lo emocional”, añade. Y eso tiene una señal muy humana y cualitativa: “cuando la persona sale con la lagrimita en el ojo”.
Un ejemplo es la experiencia que crearon para Mútua Terrassa, con motivo de su 125 aniversario. La historia se cuenta a través de dos personajes, Roc, un niño de una fábrica textil, y Eva, una médica del futuro. El relato arrancaba con el nacimiento de la mutua, que se dedicaba a cuidar a las personas trabajadoras del sector texti, y luego avanzaba hasta la actualidad, dedicada a cuidar a la ciudad, y terminaba en el futuro donde Eva, la médica, explicaba los objetivos de la entidad. “La experiencia acababa cuando te subías a un ascensor y quienes participaron llegaban a una esfera que podían tocar y simulaba el futuro”, recuerda Giné Roger. "Salían diciendo que habían visto a su abuelo, a su nieto”, añade. Y ahí está la clave, según la productora, porque “das con la conexión emocional”.
En el caso del proyecto del programa CRECE de Cruz Roja, la entidad sí cuenta con herramientas para medir el impacto de los recursos que invierte. De hecho, el análisis de retorno social de la inversión realizada en el programa estima un valor social que aproximadamente triplica lo invertido. Son cifras del conjunto del proyecto, no sólo de lo que invierte en las narrativas innovadoras, pero en cierta medida ayuda a traducir en datos un impacto que también es emocional.
Memoria con calendario
Cuando se trata de patrimonio cultural, la memoria colectiva no se activa en cualquier momento. “Las oportunidades no surgen cada día. Normalmente la memoria no se va a buscar en un momento cualquiera de la historia de la marca”, explica Giné Roger. “See busca cuando realmente llegas a ese aniversario donde te interesa destacar el valor de todos tus años de experiencia en el mercado”, afirma.
Así ocurrió con el proyecto que Lavinia Next desarrolló para TMB (Transports Metropolitans de Barcelona) para conmemorar el centenario del Metro de Barcelona. “Recreamos una historia. Entramos en la estación de Metro de hace 100 años, y eso te llevaba a conectar con el patrimonio de la ciudad”, subraya Giné Roger. La experiencia de realidad virtual compartida consistía en un viaje en el tiempo en grupos de hasta diez personas y durante diez minutos. El viaje comenzaba en un tren en una estación de metro de de un siglo atrás que avanzaba hacia el futuro. “Te conectaba con la tecnología, el sistema de control, y plantea retos acerca del futuro, hacia dónde debíamos ir”, recuerda Giné Roger. Al terminar se hacía una pregunta a las personas visitantes. “El impacto que dejas cuando se usa una experiencia tecnológica es cuando puedes democratizar”, remarcan.
Innovar lleva tiempo
“La innovación no es una carrera rápida”, advierte Giné Roger. Necesita talento, que lo aportan las personas, y tiempo, que va en contra del retorno a corto plazo. Según la responsable de Lavinia Next, este tipo de proyectos “se financia con esfuerzo”, y el gran problema es “cerrar el círculo". Para ella, “una de las grandes barreras siempre son los presupuestos, cuando la única visión que impera es la del Excel”. Por el contrario, “los principales aliados son los equipos de comunicación que están formados en el valor de comunicar, la creatividad y el periodismo”. En su opinión, “la creatividad da un valor extra”, pero insiste, “no es cortoplacista”. En ese sentido, Lavinia Next no busca una relación comercial con su clientela, sino de colaboración: “la magia surge cuando hacemos equipo”, subraya Giné Roger.
Otro terreno que explora la productora es el de la educación. Un terreno en el que también se aborda la memoria colectiva, nuestro patrimonio común. La productora desarrolla iniciativas vinculadas con el sector porque cree que los proyectos inmersivos llevados a la educación infantil pueden aportar mucho. Sin embargo, el momento es delicado porque “nuestra sociedad intenta proteger a la infancia del impacto negativo ante las pantallas”, y la polémica gira en torno a la digitalización temprana, las tabletas, los móviles. Que un proyecto salga adelante, asegura, depende de a dónde se enfoca. La pregunta que acompaña a esta tecnología no es tanto “qué” puede hacer, sino “para qué”.
Y ahí es cuando los proyectos de Lavinia Next conectan con otros sectores que Triodos Bank reúne también en sus Desayunos con Impacto.




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