Hoy, quien sube a un autobús de la EMT en Madrid tiene buenas probabilidades de subirse a uno eléctrico. Ya son 45 las líneas totalmente electrificadas, sobre una flota en la que se invirtieron mil millones de euros en los últimos cinco años. El que prefiere pedalear, encuentra Bicimad en los 21 distritos de la capital, un sistema que acumula 33 millones de viajes en tres años y que, según un estudio de la Universidad Politécnica de Madrid evita al año emisiones equivalentes a casi mil coches dando la vuelta al mundo. Y quien pida un coche por una app como Cabify también viaje, casi siempre, en “vehículos limpios”, ya que un 97% de los kilómetros recorridos en la plataforma en España cuentan con etiqueta ECO (híbridos) o CERO, según datos de la propia compañía. La transición ya forma parte de la rutina de Madrid. El reto, ahora, es imprimirle velocidad para que no solo impacte en la metamorfosis sino en la calidad de vida de la urbe.

May López, directora de desarrollo de la asociación Empresas por la Movilidad Sostenible. Foto: JUT Media, Gabriel Pecot

El dilema es que el mercado ya asumió la oportunidad, pero el sistema que sostiene la movilidad de millones de personas en la ciudad, todavía no avanzó lo suficiente. Porque la movilidad sostenible no es solo sustituir coches de combustión por vehículos más limpios o impulsar el uso de bicicletas o patinetes eléctricos: el verdadero desafío es rediseñar completamente la forma en  que nos movemos, lo que implica transformar hábitos, infraestructuras, inversión y, sobre todo, coordinación entre actores públicos y privados en toda la cadena de valor. Así lo planteó May López, directora de desarrollo de la asociación Empresas por la Movilidad Sostenible, en el marco de un nuevo Desayuno con Impacto organizado por Triodos Bank en Madrid, bajo el título “Retos y oportunidades de la movilidad sostenible para la transformación de las ciudades”.

López le puso números a este dilema: durante el primer semestre de 2026 las ventas de coches eléctricos duplicaron a las de diesel. Aún así, “España sigue al 15% del objetivo del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC 2030)” -la hoja de ruta del gobierno para la transición energética- y los plazos de conexión a la red eléctrica triplican a los países vecinos”, señaló Lopez.

El transporte público, columna vertebral de la transformación

Alfonso Sánchez Vicente, Consejero Delegado de EMT Madrid. Foto: JUT Media, Gabriel Pecot

Alfonso Sánchez Vicente, Consejero Delegado de EMT Madrid, abrió el encuentro poniendo en contexto el papel del sector público: “el transporte público debe ser la columna vertebral de la movilidad de las ciudades. Es un vehículo colectivo ya per se sostenible y, además, si le añadimos tecnologías cero emisiones, estamos consiguiendo un resultado exponencial para la descarbonización”, subrayó. Electrificar el transporte público a gran escala, agregó, sigue siendo uno de los grandes retos de la movilidad urbana y de la EMT en particular, ya que requiere transformar infraestructuras, redes y operaciones. Pero los resultados ya son medibles: “Desde 2019 Madrid cumple con la normativa europea de calidad de aire, y eso se debe fundamentalmente a la descarbonización de los autobuses de la empresa municipal de transporte”, argumentó Sánchez Vicente. El otro aliado estratégico en esta transición, dijo, es la gran expansión del sistema público de bicicletas, Bicimad, hoy referente de sostenibilidad. El horizonte que fijó el directivo de EMT es concreto: “hemos apostado decididamente con una inversión de mil millones de euros en los últimos cinco años y seguimos con esas inversiones para que en 2033 la empresa sea cero emisiones”.

 

Hay cada vez más cargadores, falta que funcionen

Francisco Casas, CEO de Emovili

Francisco Casas, CEO de emovili - empresa especializada en infraestructura de recarga y paneles solares - matizó el diagnóstico sobre cuál es el verdadero cuello de botella. España ya alcanzó el 67% del objetivo de potencia instalada para 2026, pero uno de cada cuatro puntos de recarga permanece fuera de servicio, según el Barómetro de electromovilidad elaborado por la patronal del sector ANFAC. El país obtiene 26,9 puntos sobre 100 en electromovilidad, frente a los 40,1 puntos de la media europea, que mantiene un ritmo al alza. “La gran escala está llegando, se está creciendo al 38%”, sostuvo Casas. Pero “falta que los permisos y la conectividad sean mucho más rápidos”, añadió. Esas demoras administrativas explican, según el empresario, por qué buena parte de los cargadores todavía están fuera de servicio. No obstante, Casas valoró positivamente que el gobierno haya autorizado elevar en 17.800 millones de euros, hasta 2030, la inversión en la red eléctrica - una decisión con tensión de fondo ya que el coste no debe trasladarse a los consumidores.  “Es un paso que puede facilitar el despliegue de infraestructura”, aseguró. Por otro lado, Casas remarcó que “se tienen que acelerar las ayudas al vehículo eléctrico" y propuso que “la gente que no puede tener un garage con cargadores super rápidos cuyo coste es alto, puedan disponer de una carga nocturna en las plazas de la calle. “Es hacia donde quiere ir emovili”, dijo.

Estabilidad normativa para un mercado en movimiento

Albino Pérez, director de Sostenibilidad, Energía e Innovación del Grupo Ruiz

Albino Pérez, director de Sostenibilidad, Energía e Innovación del Grupo Ruiz - empresa de transporte urbano, interurbano y metropolitano, con el 90% ya de su flota sostenible- apuntó que el escollo principal sigue siendo regulatorio. La descarbonización, recordó, no es sólo eficiencia energética, implica también contribuir a la reducción de las partículas contaminantes que tienen efectos nocivos en la salud. “Esta transición ofrece muchísimas oportunidades desde el punto de vista de la competitividad para aquellas empresas que destacan en la descarbonización”, aseguró.  Pionero en la incorporación de vehículos eléctricos, destacó su apuesta por el biometano para estar a la cabeza del sector. Sobre el cambio más urgente, Pérez fue claro: “un marco normativo en donde la administración favorezca el desarrollo de las tecnologías y las inversiones asociadas”. Y agregó que ese marco necesita certidumbre: “una posición neutra de la administración favoreciendo cualquier tipo de energía que sea capaz de reducir las emisiones independiente de cual sea esta. Así, los operadores de transportes podemos elegir en un servicio o en otro cuál es la energía más eficiente”, explicó. Su reclamo, en esencia, coincidió con el diagnóstico lanzado por Lopez en la apertura:  que el sistema se mueva al compás del mercado.

Los participantes coincidieron en que el principal desafío hoy no es tanto el aumento del número de vehículos eléctricos o puntos de recarga, sino en que las infraestructuras funcionen y estén disponibles para particulares y empresas, contar con un marco regulatorio que acompañe, y una financiación que se adapte a los plazos y valore el impacto positivo. El encuentro dejó así la idea compartida: la movilidad sostenible de la ciudad futura no depende de lo que haga uno u otro actor, sino de que todos caminen al mismo ritmo. La micromovilidad eléctrica -motos, bicis, patinetes- y la innovación tecnológica también tienen un papel clave en esa convergencia.